Actualizado: 9 de enero de 2012
La familia espiritual de Jehovah
Suele suceder que algunos atributos de un artista se dan a conocer mediante sus propias obras de arte. El Creador del hombre también ha dado a conocer mucho de sí mismo mediante su propia creación. La diferencia está en que un artista humano puede optar por actuar engañosamente y llegar a confundirnos sobre la verdadera personalidad que esconde. El Creador, por otro lado, siempre es veraz. Todo lo ha hecho para mostrarse abiertamente ante todos sus siervos.
En realidad, Jehovah no ha sido nunca mezquino en cuanto a darse a conocer. No es el Dios misterioso e incomprensible que suele presentarnos la cristiandad, el cual actúa como si no quisiera explicar cuáles son sus intenciones. Lo que pasa es que, en su deseo de que lo conozcamos bien, él va instruyéndonos de forma progresiva, según nuestra mente vaya siendo preparada para aceptar cosas nuevas sobre la verdad. Lo que es más, puesto que Jehovah es invisible y la mayor parte de lo que ha creado nos resulta todavía imperceptible, tendremos que observar en su creación sombras significativas acerca de realidades superiores.
[…] porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. Porque las [cualidades] invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables; […] (Romanos 1:19, 20.)
La "creación del mundo" que se menciona en este pasaje está compuesta muy particularmente por la humanidad que Jehovah hizo que existiese en la Tierra mediante Adán. ¿Qué podemos aprender de Jehovah al observar lo que hizo con Adán? Muchísimo realmente, porque es especialmente en el caso del hombre que se dice en la Biblia: "Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó" (Génesis 1:27). El hombre original, Adán, por lo tanto, tendría que haber representado al Creador en todo. Sería un reflejo perfecto de él, aunque en una escala muy pequeña.
Para comenzar, solamente podemos decir que el hombre está realmente hecho "a la imagen de Dios" cuando lo definimos como "macho y hembra", complementándose en unidad. Y es que así lo expresa claramente la Biblia:
Este es el libro de la historia de Adán. En el día que Dios creó a Adán, lo hizo a la semejanza de Dios. Macho y hembra los creó. Después los bendijo, y por nombre los llamó Hombre en el día que fueron creados. (Génesis 5:1, 2.)
Esto significa que Jehovah habría sido representado como Adán, pero habría también una "mujer" representada por la compañera de Adán. ¿Quién sería esta "mujer"? Es importante saberlo, pues al haber participado en el proceso de "hacer" al hombre de manera directa, esta "mujer" sería como su "madre".
Y Dios pasó a decir: "Hagamos [al] hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra". Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. (Génesis 1:26, 27.)
Preguntémonos: ¿A quién le hablaba Jehovah cuando dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen"? La respuesta tendría que deducirse del mismísimo contexto: "macho y hembra los creó". Por lo tanto, la expresión "nuestra imagen" implica la participación mínima de dos personas. Puesto que se llega a decir "a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó", entonces hemos de deducir que Jehovah le hablaba a quien representó a su "mujer".
Sin embargo, no vayamos a pensar que hablar de la "mujer" de Jehovah es algo que es ajeno a la verdad sobre el conocimiento del Creador. Puede que a algunos incluso les resulte un poco ofensiva la idea, sobre todo porque este mundo tiene una idea distorsionada sobre la sexualidad, aun cuando hay que admitir que ésta provino de la mente de Jehovah. Tampoco vayamos a pensar que esta "mujer" está en el mismo nivel que Jehovah, como si estuviésemos avalando la idea del yin-yang, que dice que siempre habrá dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias que se encuentran en todas las cosas. No; esta "mujer" fue creada, así que está subordinada al Creador. Para instruirnos sobre esta "verdad", el Creador dejó claro, mediante Adán, que su esposa sería como una ayuda complementaria que llegó a existir después que él:
Y Jehovah Dios pasó a decir: "No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle ayudante, como complemento de él". (Génesis 2:18.)
En realidad, la mujer provino del varón. No hubo una pareja desde el principio, pues la mujer estaba, por decirlo así, dentro del varón. Fue Jehovah quien construyó una mujer a partir del cuerpo del varón, razón por la cual existe una atracción básica natural entre ambos. La mujer fue creada para que complementase al varón, y así ambos trabajarían juntos con metas comunes y acordes con la voluntad de Jehovah.
Entonces dijo el hombre: "Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada esta". (Génesis 2:23.)
Porque el varón no debe tener cubierta la cabeza, puesto que es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; y, más aún, el varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por eso la mujer debe tener una señal de autoridad sobre la cabeza, debido a los Mensajeros. (1 Corintios 11:7-10.)
Esto nos hace pensar que al principio, durante el ciclo incomprensible de la eternidad, Jehovah estuvo solo. Este gran período del cual no fuimos parte y que percibimos como eterno fue representado por el tiempo en el que Adán también estuvo solo. Entonces, Jehovah se propuso que llegase a existir su "mujer", procedente de él, con la intención de crear muchísimas más expresiones de vida. ¿Quién es, por lo tanto, esta "mujer" del Dios? Curiosamente, el apóstol Pablo dio la respuesta en su carta a los cristianos de Corinto, cuando explicó que "la mujer debe tener una señal de autoridad sobre la cabeza, debido a los Mensajeros" (1 Corintios 11:10).
La "esposa" del Creador provino de sí mismo y es la entera congregación celestial organizada que está compuesta por millones de criaturas, cada una con diferentes rangos y funciones. Todas éstas se encuentran en sujeción a él.
Por ejemplo, la Biblia menciona a seres de rango muy elevado llamados querubines [que podría traducirse "cercanos"] y serafines ["ardientes"] (Ezequiel 10:20; Isaías 6:1, 2) Y los Mensajeros mismos, a quienes normalmente llamamos ángeles, se encuentran bajo la dirección de un "arcángel" (Jefe de los Mensajeros), a quien la Biblia llama también "el Príncipe del ejército de Jehovah" (Josué 5:14). [Resulta apropiado deducir que solo Jesús Ungido, en su existencia celestial, es el único encargado de dirigir a todos estos seres en su conjunto (2 Tesalonicenses 1:7).]
Desde nuestra perspectiva como humanos, estos seres superiores al hombre son realmente dioses. No es que sean objeto de adoración para nosotros, porque sabemos que Jehovah exige devoción exclusiva. Son dioses en el sentido de ser poderosos. En realidad, la Biblia misma usa la expresión dioses abiertamente:
DIOS está apostándose en la asamblea del Divino; en medio de dioses él juzga (Salmos 82:1.)
Nota: Este pasaje se traduciría literalmente así: "ELOHIM (el gran Dios) está apostándose en la asamblea de EL (Dios); en medio de ELOHIM (dioses) él está juzgando." La expresión ELOHIM, cuando es acompañada por un verbo en estado singular expresa majestad en vez de pluralidad. En el segundo caso, se referiría a "dioses". En realidad, este pasaje no es fácil de traducir.
Porque gran Dios es Jehovah y Rey grande sobre todos los [demás] dioses, […] (Salmos 95:3.)
Den gracias al DIOS de los dioses: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido. (Salmos 136:2.)
Te elogiaré con todo mi corazón. Enfrente de dioses te celebraré con melodía. (Salmos 138:1.)
Es de interés notar que la Septuaginta (LXX), la versión griega de las Escrituras Hebreas más empleada en los días del cristianismo, por lo general reemplaza la expresión "dioses" con ángeles, lo cual quiere decir que la idea de asociar a los Mensajeros celestiales con dioses no está fuera de lugar. De hecho, el enemigo principal de Jehovah, que es un ser espiritual poderoso, es llamado "el dios de esta era" (2 Corintios 4:4).
LOS MENSAJEROS
La denominación Mensajeros tiene que ver con una de las funciones principales de todos los siervos celestiales de Jehovah: comunicar la voluntad del Creador. Jesús, el "primogénito de la creación", como ya se dijo, es el vocero principal del Padre, llamado "el Palabra". Cuando Jehovah habló a su "mujer" sobre crear al ser humano, indisputablemente lo hizo con "el Palabra" (o Verbo), el principal representante de su congregación celestial. Pero el término Mensajero abarca más que solo comunicar. Ellos expresan la voluntad de Jehovah mediante acciones efectivas, porque al final de cuentas un mensaje solo alcanza su plenitud cuando se ejecuta lo que se da a conocer. Por ejemplo, las plagas que le sobrevinieron a Egipto ocurrieron porque hubo "diputaciones de Mensajeros que traían calamidad" (Salmos 78:49).
La Biblia da a entender que todos estos seres están organizados a la manera de un ejército. Es por ello que al Dios Todopoderoso que los dirige se le llama "Jehovah de los ejércitos" (1 Samuel 17:45; Santiago 5:4). Puede que la idea de un ejército nos haga pensar principalmente en guerras, pero sería mucho mejor que meditemos en la obediencia y la eficiencia que todos ellos muestran al actuar organizadamente en sujeción. Jesús mismo dio a entender que los Mensajeros celestiales estaban organizados a la manera de un ejército bajo autoridad, siempre disponibles, cuando utilizó una expresión militar conocida por los oyentes de su día:
¿O crees que no puedo apelar a mi Padre para que me suministre en este momento más de doce legiones de Mensajeros? (Mateo 26:53.)
En realidad, la gran familia del Creador está compuesta de muchas "familias" establecidas para diversas funciones (Efesios 3:14). En una visión que se le dio al profeta Daniel, él pudo ver una representación de los seres celestiales en un escenario que tendría lugar al final de los tiempos. ¿Y qué es lo que hacían todos éstos? Le ‘ministraban’ a Jehovah. Su cantidad, al parecer, estaba en el orden de los centenares de millones:
"Seguí contemplando hasta que se colocaron tronos y el Anciano de Días se sentó. La ropa de él era blanca justamente como la nieve, y el cabello de su cabeza era como lana limpia. Su trono era llamas de fuego; sus ruedas eran un fuego ardiente. Había una corriente de fuego que fluía y salía de delante de él. Había mil millares que seguían ministrándole, y diez mil veces diez mil que seguían de pie directamente delante de él. El Tribunal tomó asiento, y hubo libros que se abrieron. (Daniel 7:9, 10.)
Vale decir que a los Mensajeros se los representa en algunas ocasiones como si tuvieran las alas de una criatura voladora. Esto no quiere decir que las tengan realmente, pues las alas son útiles donde hay aire y viento, cosas que no existen en los cielos espirituales. Las alas son solamente un símbolo que aparece en modelos y visiones sobre la realidad (Éxodo 25:20; Isaías 6:2; Ezequiel 1:5-7). Dicho sea de paso, la Biblia da a entender que siempre que estos seres han aparecido en la Tierra han utilizado una apariencia como la de un humano.
Después Jehovah se le apareció [a Abrahán] entre los árboles grandes de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su tienda como al calor del día. Cuando él alzó los ojos, entonces miró y allí estaban tres hombres de pie a alguna distancia de él. Cuando alcanzó a verlos, echó a correr a su encuentro desde la entrada de la tienda y procedió a inclinarse a tierra. […] Entonces los hombres se volvieron de allí y procedieron a irse a Sodoma; pero en cuanto a Jehovah, él todavía estaba de pie delante de Abrahán. […] Ahora bien, los dos Mensajeros llegaron a Sodoma al atardecer, y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Cuando Lot alcanzó a verlos, entonces se levantó para ir a su encuentro y se inclinó rostro a tierra. (Génesis 18:1, 2, 22; 19:1, 2.)
Nota: Algunos piensan que este pasaje indica que Jehovah mismo es representado como si fuera tres hombres. En realidad, dos de ellos representaron a los "dos testigos" en su inspección de Sodoma. Jehovah habría sido representado por uno solo de ellos (Revelación 11:3-8). Probablemente, quien habló por él fue "el Palabra", Jesús antes de venir a la Tierra. Alguien pudiera recordar también otro pasaje en el que aparecen tres hombres en una representación: Jesús acompañado por Moisés y Elías (Mateo 17:1-4).
Y aconteció que cuando Josué se hallaba junto a Jericó procedió a alzar los ojos y a mirar, y allí estaba un hombre de pie enfrente de él con su espada desenvainada en la mano. De modo que Josué anduvo hasta donde él y le dijo: "¿Estás de parte de nosotros, o de nuestros adversarios?". A lo cual él dijo: "No, sino que yo... como príncipe del ejército de Jehovah he venido ahora". Ante esto, Josué cayó a tierra sobre su rostro y se postró y le dijo: "¿Qué dice mi señor a su siervo?". (Josué 5:13, 14.)
Esto tiene sentido, porque los Mensajeros celestiales necesitarían un cuerpo humano para poder adaptarse a las condiciones de vida que hay en la Tierra. De todos modos, una representación de seres con alas es apropiada porque estas criaturas de Dios son celestiales y se desplazan como las aves, por decirlo así. Lo que es más, encontraremos en la Biblia que muchas veces criaturas voladoras como las aves son utilizadas como representación de estos Mensajeros.
El Libro de Revelación, por otro lado, que es como un registro por anticipado de cosas que tendrían que ocurrir al final de los tiempos, representó a la "mujer" celestial de esta manera:
Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol, y la luna estaba debajo de sus pies, y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas, y ella estaba encinta. Y clama en sus dolores y en su agonía por dar a luz. (Revelación 12:1, 2.)
Esta representación indica que esta "mujer" tiene cierta autoridad (una "corona de doce estrellas"). [En oposición a esta representación, hoy existe la Unión Europea, cuya bandera imita el simbolismo de las doce estrellas ordenadas como corona. Téngase en cuenta esta observación cuando analicemos en qué consiste el enfrentamiento final entre el bien y el mal.] Es realmente la Mujer de la Profecía Original de la Biblia, a punto de dar a luz a la Simiente Prometida (Génesis 3:15). [Sobre esta profecía nos explayaremos después.] Ahora bien, la mención de "doce estrellas" concuerda con el sueño que tuvo José, uno de los hijos de Jacob:
Después, todavía tuvo otro sueño, y lo contó a sus hermanos y dijo: "Miren que otra vez he tenido un sueño, y resulta que el sol y la luna y once estrellas estaban inclinándose ante mí". (Génesis 37:9.)
¿Por qué existe una relación entre ambos pasajes? ¿Acaso la "mujer" de Jehovah es simplemente la nación de Israel? Bueno, la verdad es que, mientras la nación de Israel se encontró en un pacto con Jehovah, sí tuvo que comportarse como una "esposa" representativa para él, como reflejando una realidad mayor. La organización de la nación en doce tribus nos permite formarnos una idea sobre la organización celestial. Después que salieron de Egipto, las doce tribus, al movilizarse como nación, eran como un ejército organizado que obedecía una sola autoridad (Éxodo 12:50, 51). Es por ello que David, unos 430 años después del Éxodo, se expresó de esta manera ante el gigante Goliat:
[…] "Tú vienes a mí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero yo voy a ti con el nombre de Jehovah de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado con escarnio. (1 Samuel 17:45.)
Ahora bien, si todos los Mensajeros se comportan como colaboradores del Padre para que se cumpla su voluntad, entonces podemos estar seguros que no hubo mejor representación de todos ellos en conjunto que la de una mujer. Ellos llegan a ser "una ayudante, como complemento" para Jehovah. Se encuentran en sujeción al Padre, y tienen el privilegio de ser el instrumento que él usa para que haga su voluntad. El Padre es el Creador y le enseña a la "madre" cómo cumplir con su asignación de cuidar del resto de su creación. Y la verdad es que los mensajeros celestiales siempre han mostrado un interés maternal sobre todos los humanos, porque saben que nosotros íbamos a formar parte de la gran familia universal del Dios desde el principio. Por eso, Jesús declaró:
Así, les digo, surge gozo entre los Mensajeros de Dios por un pecador que se arrepiente". (Lucas 15:10.)
En este sentido, como si fuesen una "madre" que prepara y educa a sus futuros hijos, los Mensajeros han hecho muchísimo por "los que van a heredar la salvación":
¿No son todos ellos espíritus para servicio público, enviados para servir a favor de los que van a heredar la salvación? (Hebreos 1:14.)
El Padre formó a esta "ayudante" para que tuviese el gozo de participar en sus obras. En una pareja ideal unida en matrimonio no hay mejor alegría que el compartir objetivos en común. No es que Jehovah no pueda actuar solo, pero movido por el amor les dio la oportunidad a miles de millones de sus criaturas de tener el privilegio de hacer lo mismo que él. Eso fue lo que Jehovah quiso para Adán al darle una esposa. Fue el mejor regalo que pudo haber recibido como humano perfecto aparte de la vida.
Algo que me gustaría mencionar, a manera de paréntesis para este capítulo, es que la expresión YHWH-ELOHIM, traducida "Jehovah Dios", suele aparece veinte veces en los capítulos de Génesis asociados a la creación del hombre y la mujer. ¿Habría alguna razón especial para ello? Quizás. Aunque por sí sola la palabra ELOHIM se traduciría como "Magnífico Dios" (por ser un plural mayestático), parecería posible que la expresión literal "Jehovah-Dioses" es una sombra de la unidad que existe entre Jehovah, el Padre, y los "dioses", su organización celestial. Sin embargo, ésta es solo una apreciación mía, basada más que nada en la intuición. De todos modos, queda claro que la existencia de la humanidad solamente ha sido posible por la intervención directa de Jehovah, siendo su "ayudante", su organización celestial de dioses. Algunos analistas religiosos piensan que el hombre fue puesto en la Tierra por una asamblea de dioses de origen extraterrestre. En realidad, fue algo así. Solo que el Diseñador del hombre fue Jehovah. Su congregación celestial estuvo bajo su sujeción.
Nota: En el capítulo que habla sobre el paralelismo entre Adán y el primer templo de Jehovah se dará a conocer más razones para creer que hubo una participación directa de los Mensajeros celestiales en la creación del hombre.
En el universo perceptible también vemos una sombra representativa de una realidad que no podemos percibir directamente. El conjunto de galaxias, nebulosas, quásares y toda otra maravilla que conforma el cosmos tal vez podría hacernos recordar que siempre estaremos rodeados de millones de Mensajeros.
Al observar las hermosas fotografías que llegan todos los días procedentes del espacio, a veces da la impresión de que nos encontramos dentro de la matriz de una simbólica "mujer". Algunas estrellas se desprenden de enormes estructuras, como si fueran óvulos listos para comenzar una nueva vida. ¿Ha visto usted alguna vez una fotografía del sol con sus llamaradas? El parecido de éste con un óvulo a punto de ser fecundado es sorprendente. Y las estrellas son en realidad la base que proporciona todos los materiales que conforman los planetas y las cosas que hay en ellos.
La verdad que declaró Pablo al decir que "la mujer es la gloria del varón" también puede aplicarse al nivel más elevado (1 Corintios 11:7). Con razón dice la Biblia:
Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando. Un día tras otro día hace salir burbujeando el habla, y una noche tras otra noche manifiesta conocimiento. (Salmos 19:1, 2.)
El universo se expande, clara señal de que es la voluntad de Jehovah que este siga creciendo. Los estudiosos de este mundo quizás puedan percibir algunos hechos, pero pocas veces podrán percibir las intenciones detrás de ellos. Jehovah ha puesto delante de nuestros ojos la sombra de una maravillosa realidad sobre sí mismo. La inteligencia que nos formó proviene del espacio sideral. Puede que cuando leamos sobre "la gloria de Dios" pensemos en primera instancia en las estrellas y otras bellezas del universo, pero en sentido metafórico aquí se está hablando realmente de la "mujer" celestial del gran Dios, la "madre" de los Mensajeros, quienes han sido representados por ciertas "luces celestes" cuyo Padre es Jehovah (Santiago 1:17). Y Pablo escribió:
Y hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente. La gloria del sol es de una clase, y la gloria de la luna es otra, y la gloria de las estrellas es otra; de hecho, estrella difiere de estrella en gloria. (1 Corintios 15:40, 41.)
La intención del Creador al mostrarnos la abundancia de las estrellas y sus movimientos ordenados fue recordarnos que todos los miembros de su "mujer" se encuentran arriba, observándonos y efectuando diversas funciones. No es coincidencia que a los mensajeros celestiales se les llame "las estrellas de la mañana". Lo que es más, la Biblia dice que ellos estuvieron presentes en la creación de la Tierra, ‘gritando en aplauso’ unidamente:
¿Dónde te hallabas tú cuando yo fundé la tierra? Infórma[me], si de veras conoces el entendimiento. ¿Quién fijó sus medidas, si acaso lo sabes, o quién extendió sobre ella el cordel de medir? ¿En qué han sido hundidos sus pedestales con encajaduras, o quién colocó su piedra angular, cuando las estrellas de la mañana gozosamente clamaron a una, y todos los hijos de Dios empezaron a gritar en aplauso? (Job 38:4-7.)
Entonces llegamos a concluir que todos los Mensajeros, vistos como un solo colectivo, son como una "mujer". Sin embargo, vistos individualmente son "los hijos de Dios". Así es como Jehovah representó a su familia. Todos los "hijos" llegan a conformar la "madre". Esto no sería difícil de asimilar en nuestra naturaleza, porque un hijo que es concebido pasa un período dentro de la matriz de la madre. Mientras esto ocurre, madre e hijo están totalmente unidos, como si fueran una sola persona. Entonces llega el momento del nacimiento, cuando por fin ocurre la separación y el principio de una nueva instancia de vida.
Al realizar la comparación entre el universo físico y la "mujer" del Creador, uno no puede menos que concluir que el universo está creado para que la vida abunde. La próxima vez que usted mire a los cielos durante una noche despejada, recuerde que Jehovah utilizó a esta hermosa creación como representación de una "madre" que tendría muchísimos hijos, sea que estos lleguen existir tarde o temprano. Toda esa maravillosa estructura celestial tendría como propósito albergar vida en abundancia. Quizás no comprendamos la magnitud de esta realidad porque no es todavía el momento; pero ese momento llegará, porque sabemos que la mujer de Adán fue diseñada con la capacidad de producir muchos hijos. No olvidemos que uno de los principales mandatos que le dio Jehovah a Adán después que recibió su esposa fue que este se multiplicara muchísimo y así llenara la Tierra con una gran familia (Génesis 1:28). Si el hombre tendría que realizar esta gratificante labor en un estado de perfección, entonces algo similar habría ocurrido en los cielos mucho antes que nosotros estuviéramos aquí.
También dice mucho sobre la "mujer" celestial el ejemplo de Abrahán y Sara. Jehovah utilizó a Abrahán ("Padre de una Muchedumbre") como representación de sí mismo, y a Sara ("Princesa") como representación de la "mujer" celestial. Notemos ahora con qué comparó Jehovah a la "simiente" de Abrahán:
Entonces lo sacó afuera y dijo: "Mira hacia arriba, por favor, a los cielos, y cuenta las estrellas, si es que se te hace posible contarlas". Y pasó a decirle: "Así llegará a ser tu simiente" (Génesis 15:5.)
La "simiente" de Abrahán, que provendría mediante Sara, sería como las estrellas en los cielos. Y Sara fue descrita en la Palabra de Jehovah como una mujer de "hermosa apariencia" no principalmente porque ella tuviera algún mérito especial en su belleza humana, sino porque Jehovah la seleccionó como representación de su propia "mujer" (Génesis 12:11). [Si nos fijamos en todos los casos que la Biblia habla de la hermosa apariencia de una persona, siempre veremos que está implicada la representación de personas que manifiestan cualidades que son de su agrado.]
En realidad, una mujer en su estado de perfección es bella en sumo grado por ser una representación de lo más bello que existe encima de nuestra realidad: el obediente ejército celestial. Por ello, era justo esperar que la mujer que cumple con las funciones que Jehovah le ha asignado sea digna de admiración y alabanza, en armonía con lo que se escribió en los Proverbios:
Sus hijos se han levantado y han procedido a pronunciarla feliz; su dueño [se levanta], y la alaba. […] Hay muchas hijas que han demostrado capacidad, pero tú... tú has ascendido por encima de todas ellas. […] El encanto puede ser falso, y la belleza puede ser vana; [pero] la mujer que teme a Jehovah es la que se procura alabanza. […] Denle del fruto de sus manos, y alábenla sus obras aun en las puertas. (Proverbios 31:28-31.)
En una carta que escribió el apóstol Pedro se resalta la actitud correcta que muestran los Mensajeros de Dios en contraste con la de muchos humanos rebeldes, aun cuando estos seres celestiales "son mayores en fuerza y poder":
Osados, voluntariosos, estos no tiemblan ante los gloriosos, sino que hablan injuriosamente, mientras que los ángeles, aunque son mayores en fuerza y poder, no presentan contra ellos acusación en términos injuriosos, [lo cual no hacen] por respeto a Jehovah. (2 Pedro 2:10, 11.)
Entonces tenemos como una gran verdad que el Padre es el Creador y la "madre" tiene encomendada la asignación de cuidar de los "hijos". En este sentido, los Mensajeros celestiales leales, lejos de haber abusado de su poder y autoridad, han hecho mucho para ayudar a los futuros miembros de la gran familia del Creador, como bien lo expresa Pablo:
¿No son todos ellos espíritus para servicio público, enviados para servir a favor de los que van a heredar la salvación? (Hebreos 1:14.)
Como ya se dijo, los mensajeros celestiales sienten "gozo" por el pecador que se arrepiente y que vuelve a la familia (Lucas 15:10).
LA ESPOSA DEL CORDERO Y SUS FUTUROS HIJOS
Ahora bien, entendemos que las sombras de todas las realidades que hemos mencionado pueden llegar a ser deducidas sencillamente observando cómo es que el hombre ha sido hecho "a la imagen de Dios". Pero hemos visto que la Biblia también dice que el Hijo principal de Jehovah es "la imagen del Dios invisible", así que tendríamos que esperar, muy especialmente en el caso de Jesús Ungido, que él también llegase a tener una "mujer" (Colosenses 1:15).
El Hijo principal del Dios Todopoderoso llegará a ser el gobernante del Reino sobre la Tierra. Su gobernación será una expresión de la soberanía que Jehovah ejerce sobre todo su creación inteligente. Puesto que Jesús dijo que él hacía las cosas en imitación del Padre, entonces él también tendría una "mujer" e "hijos".
Por eso, en respuesta, Jesús pasó a decirles: "Muy verdaderamente les digo: El Hijo no puede hacer ni una sola cosa por su propia iniciativa, sino únicamente lo que ve hacer al Padre. Porque cualesquiera cosas que Aquel hace, estas cosas también las hace el Hijo de igual manera. Porque el Padre le tiene cariño al Hijo y le muestra todas las cosas que él mismo hace, y le mostrará obras mayores que estas, a fin de que ustedes se maravillen. (Juan 5:19, 20.)
Al igual que la "mujer" celestial, la "esposa" simbólica de Jesús también estaría conformada por un conjunto de personas invitadas a formar parte de la gran familia de Jehovah. El destino de estas sería es convertirse en seres espirituales que trabajarán con él para el bien de sus "hijos", la humanidad futura. Para tener la perspectiva correcta sobre este asunto, consideremos lo que tenía que ocurrir en el caso de Adán.
Jehovah creó al hombre mediante su "mujer" (dentro de la cual se encontraba el Primogénito de la creación a la cabeza). El hombre era un hijo de Dios que, a su vez, tenía que extender la vida mediante su esposa, haciendo así que la Tierra entera estuviese llena de hijos humanos sujetos al Creador. Sin embargo, desde el mismo principio la mujer no comenzó a concebir. La mujer pasó cierto tiempo con Adán, como si estuvieran conociéndose. La concepción del primer humano ocurrió después que Adán le puso a su esposa el nombre de EVA ("Viviente"), "porque ella tenía que llegar a ser la madre de todo el que viviera" (Génesis 3:20).
Adán, sin embargo, no cumplió plenamente con su asignación, porque antes que comenzase a engendrar hijos fue condenado a morir por desobedecer a Jehovah. Así que ahora Jesús completaría esta asignación de una forma completamente nueva.
Jesús primero tendría que conocer a quienes llegarían a conformar su "novia", algo que comenzó a ocurrir poco después de ser bautizado. Los que conformarían a esta simbólica mujer fueron personas que comenzaron a ser invitadas por Jehovah con esa perspectiva desde la obra de Juan el Bautista. Él, como el Amigo del Novio, tuvo el privilegio de presentar a Jesús a sus primeros discípulos de entre los israelitas (Juan 3:29).
Jesús, al entrenar a sus seguidores en la obra que él mismo hizo, haría que lleguen a conformar una "ayudante" para él. Sin embargo, de entre todos ellos Jesús, bajo la dirección de Jehovah, primero escogió a doce y les dio como nombre apóstoles ("enviados"). El número de doce no fue casual. La noche antes de su muerte, Jesús estableció un pacto con ellos, uno que los conduciría a un "matrimonio" simbólico, el cual en la Biblia es llamado "las bodas del Cordero":
Regocijémonos y llenémonos de gran gozo, y démosle la gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Sí, a ella se le ha concedido estar vestida de lino fino, brillante y limpio, porque el lino fino representa los actos justos de los santos". (Revelación 19:7-8.)
Con razón Pablo, en una carta a los cristianos de Corinto, preocupado porque ellos llegasen a alcanzar esta meta, les habló de este modo a los escogidos de sus días:
Porque estoy celoso de ustedes con un celo piadoso, porque yo personalmente los prometí en matrimonio a un solo esposo para presentarlos cual virgen casta al Ungido. Mas tengo miedo de que de algún modo, así como la serpiente sedujo a Eva por su astucia, las mentes de ustedes sean corrompidas y alejadas de la sinceridad y castidad que se deben al Ungido. (2 Corintios 11:2, 3.)
Los escogidos de Jesús, "cual virgen casta", tendrían que evitar caer en la misma trampa en la que cayó Eva, lo cual confirma que la futura "esposa" de Jesús estaba llamada a corresponder con Eva, la mujer de Adán.
Poco después que Jesús resucitó, comenzó la selección de todos los demás miembros de su "novia", llegando a existir así la congregación cristiana. Es de esta fuente de donde provendrá la futura "madre" de la humanidad. Hay que aclarar, sin embargo, que esta "novia" tendría que ser liberada de su condición humana, llegando a ser transformada en una clase compuesta por seres espirituales, porque actualmente Jesús no es un humano como nosotros, sino un espíritu poderoso (1 Pedro 2:18). Esto quiere decir que el verdadero papel de "madre" para ellos comenzará cuando abandonen su vida terrestre y sean parte de la creación celestial de Jehovah. Por medio de ella se dará la vida verdadera a todos los humanos que demuestren obediencia a Jehovah. Al darles así la vida a los humanos, Jesús y su "esposa" les extenderían a ellos el privilegio de llegar a ser hijos de Dios, nuevos miembros de su familia.
Nosotros como humanos, por lo general, tenemos problemas para hacer llevadera una relación esposo-esposa. Se ha escrito una inmensidad de libros sobre este tema, y aun así, las separaciones y los divorcios aumentan por todas partes. ¿Estamos sin guía sobre cómo debe ser el matrimonio? ¿No sería esto contradictorio, considerando que es Jehovah mismo quien estableció el modelo mediante Jesús Ungido? En realidad, para que haya un matrimonio de éxito, solamente se requiere de imitar este modelo bíblico lo mejor posible. Notemos cómo escribió el apóstol Pablo sobre el amor entre el esposo y la esposa:
De esta manera los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama, porque nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia, como también el Ungido hace con la congregación, porque somos miembros de su cuerpo. "Por esta razón el hombre dejará a [su] padre y a [su] madre y se adherirá a su esposa, y los dos llegarán a ser una sola carne." Este secreto sagrado es grande. Ahora bien, yo estoy hablando tocante a Ungido y la congregación. (Efesios 5:28-32.)
Pues bien, en el caso de Jesús tenemos un ejemplo palpable sobre cómo debería ser realmente la relación entre un esposo y su esposa. Jesús ‘alimentó y acarició’ a su congregación y sobre ello da testimonio la Biblia. Bastará con analizar con detenimiento la forma en la que trató a sus discípulos y tendremos una idea de cómo es la forma en la que Jehovah trata a su "mujer" celestial. Lo que es más, los varones sabremos cómo tratar a nuestras propias esposas, porque el principio para toda la creación es el mismo.
Pablo llamó a la unión entre el esposo y la esposa para la formación de una familia un gran "secreto sagrado", porque sigue el modelo básico de Jesús y su congregación, en imitación del Padre y su "mujer" celestial. La unión entre Jesús y sus discípulos escogidos llega a ser comparada a la unión entre la cabeza y el cuerpo de un hombre completo. No puede haber contradicción en la actuación de ambos. Tienen que actuar en perfecta armonía:
Él también sujetó todas las cosas debajo de sus pies, y lo hizo cabeza sobre todas las cosas en cuanto a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos. (Efesios 1:22, 23.)
Entre los resultados del propósito original del Creador para Adán figuraba el que éste fuera el representante de toda su familia ante el Padre. Sus hijos también continuarían reflejando las cualidades del Padre al tener sus propias familias. En el entorno de una familia se seguirían aprendiendo los principios básicos eternos de la ley de Dios, lo cual incluiría el aprecio por la autoridad legítima. De modo que el mejor lugar de instrucción para una crianza acorde con la voluntad de Jehovah estaría en la misma familia. Cada familia llegaría a ser un centro de instrucción básico sobre el conocimiento de Dios. El resultado final sería una humanidad unida donde todos, sin excepción, imitarían los mismísimos ejemplos del Padre y su familia celestial. En este caso, podría decirse, usando un término asociado a las redes de negocios, que la duplicación lleva al éxito.
Sin embargo, debido a la desobediencia de Adán, toda la humanidad perdió la relación familiar que tenía con Jehovah. La condición humana llegó a degradarse a un nivel prácticamente similar al de los animales, con un frustrante ciclo de nacer, crecer, reproducirse y finalmente morir. Lo que es más, hoy las familias están siendo atacadas desde todos lados por quienes odian las leyes de Jehovah. Las desviaciones sexuales y los desajustes familiares están a la orden del día, y el hombre está perdiendo lo poco que le queda de cohesión y amor. Por la irresponsabilidad de muchos padres, el sufrimiento de los niños ha aumentado como nunca antes. La familia, para decirlo sencillamente, está siendo atacada mortalmente por el Resistidor, porque un mundo totalmente dividido y fragmentado es más fácil de controlar. ¿No era lógico esperar que eso ocurriese en un mundo cuyo gobernante es este enemigo del Dios vivo?
Los humanos, en realidad, fuimos apartados de la familia celestial divina después que el pecado y la muerte entraron en el mundo. El apóstol Pablo, en su carta a los cristianos de Roma, explicó cuál era la condición en la que se encontraban ahora los humanos:
Porque sabemos que toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora. (Romanos 8:22.)
Aun cuando podemos llamar a Jehovah "Padre nuestro", en realidad, el estado del hombre hoy como hijo es solo relativo. Un cambio de circunstancias tan drástico hizo que nos encontrásemos en un lamentable estado de alejamiento para con Dios, como si fuéramos hijos rechazados. Sin embargo, mediante la Biblia, Jehovah nos da la esperanza de ser restaurados como sus "hijos". La condición penosa de la "creación" humana, por lo tanto, no será permanente. No obstante, para que eso ocurra, primero el Reino del Mesías tiene que preparar a la humanidad para esta gran reconciliación. Ésa será, por decirlo así, una labor de "padres" efectuada por los gobernantes del Reino. Pablo lo expuso de este modo:
Porque la expectación anhelante de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a futilidad, no de su propia voluntad, sino por aquel que la sujetó, sobre la base de la esperanza de que la creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios. (Romanos 8:19-21.)
Observemos que este pasaje dice que la "creación" humana tendría "la gloriosa libertad de los hijos de Dios" después que fuese "libertada de la esclavitud a la corrupción". ¿Mediante qué "hijos de Dios" se lograría esto? Se trata de aquellos que conforman la Simiente Prometida, Jesús Ungido y su "esposa", quienes serían ‘revelados’ en un futuro que está por llegar pronto.
En realidad, Jehovah produjo un arreglo especial temporal, una expresión de su soberanía que llegaría a corregir las condiciones del hombre para que vuelva a ser parte de su familia. En este arreglo, Jesús se convertiría en un "Padre Eterno" para la humanidad, en reemplazo de Adán, quien fue desleal (Isaías 9:6). De hecho, a Jesús se le llama también "el Agente principal de la vida" (Hechos 3:15). Y para poder cumplir con esta importante asignación, Jesús estaría acompañado por una "esposa" muy especial, una que sería seleccionada de entre los humanos que demostrasen adhesión a la soberanía del Creador. Esta "esposa" estaría conformada, como reflejo de la organización celestial de Dios, por los "hermanos" de Jesús.
Porque tanto el que está santificando como los que están siendo santificados, todos [emanan] de uno solo, y por esta causa él no se avergüenza de llamarlos "hermanos", como dice: "Declararé tu nombre a mis hermanos; en medio de [la] congregación te alabaré con canción". Y otra vez: "Tendré mi confianza en él". Y otra vez: "¡Miren! Yo y los hijitos, los cuales Jehovah me dio". (Hebreos 2:11-13.)
Bueno, para no confundirnos en cuanto al uso de las expresiones "hijos" y "hermanos", entendamos bien lo siguiente: Jehovah es el Padre y su organización celestial es la Madre. Ambos llegan a producir la Simiente Prometida, conformada por el Hijo Principal de Dios y los nuevos "hijos" seleccionados de entre los hombres. Éstos últimos, como si fueran primicias de una cosecha, llegan a convertirse plenamente en hermanos de Jesús.
Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero, y no se halló en su boca falsedad; están sin tacha. (Revelación 14:4, 5.)
Así pues, vistos como conjunto: Jesús y sus "hermanos" conforman el verdadero Hombre que tenía que llegar. Mientras los "hermanos" están en la Tierra son como una Novia prometida. Pero al llegar el tiempo de su glorificación, se convierten en la Esposa del Mesías. Juntos, Jesús Ungido y los demás ungidos, conformarían lo que la Biblia llama "el Hijo del hombre".
Nota: "Hijo del hombre" es la traducción de BEN-ADHAM. En este caso ADHAM, más bien que referirse a Adán como persona, tiene el sentido genérico de "humanidad", por lo que, en esencia, BEN-ADHAM significa "hijo de la humanidad; hijo humano o terrestre". Curiosamente, según la Biblia, Jehovah usó con más frecuencia esta expresión en el caso de Ezequiel el profeta.
La mayoría de los que analizan las Escrituras hoy suelen pensar que el Hijo del hombre es únicamente Jesús Ungido, y de ninguna manera se les puede juzgar mal por ello, porque Jesús mismo dio a entender eso (Mateo 17:12). Sin embargo, hay que reconocer que muchas de las cosas que Jesús expresó tienen un doble cumplimiento, y, específicamente, la mención de esta expresión en la visión de Daniel asocia al "Hijo del hombre" con el tiempo de la venida del Reino del Dios. Quienes estuviesen informados sobre el propósito divino acerca del Mesías y su "cuerpo" de escogidos entenderían esto, porque si comparamos dos pasajes del mismo contexto, veremos que el significado de "alguien como hijo del hombre" tiene que ver específicamente con "los santos del Supremo":
"Seguí contemplando en las visiones de la noche, y, ¡pues vea!, con las nubes de los cielos sucedía que venía alguien como hijo del hombre; y al Anciano de Días obtuvo acceso, y lo presentaron cerca, aun delante, de Aquel. Y a él fueron dados gobernación y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a él. Su gobernación es una gobernación de duración indefinida que no pasará, y su reino uno que no será reducido a ruinas. (Daniel 7:13, 14.)
"Seguí contemplando cuando aquel mismo cuerno hizo guerra contra los santos, y prevalecía contra ellos, hasta que vino el Anciano de Días y juicio mismo se dio a favor de los santos del Supremo, y llegó el tiempo definitivo en que los santos tomaron posesión del reino mismo. […] ‘Y el reino y la gobernación y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos fueron dados al pueblo que son los santos del Supremo. Su reino es un reino de duración indefinida, y todas las gobernaciones servirán y obedecerán aun a ellos’". (Daniel 7:21, 22, 27.)
El "pueblo que son los santos del Supremo" son los miembros glorificados de la "esposa" de Jesús. Esto no debería sorprendernos, porque Jesús predijo que sus discípulos tendrían que llegar a sufrir lo mismo que él (Marcos 10:39; 2 Corintios 4:10). Ellos conforman el "cuerpo" de su Amo. Esta es una verdad fundamental de la Palabra de Dios:
Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero los miembros no tienen todos la misma función, así nosotros, aunque muchos, somos un solo cuerpo en unión con Ungido, pero miembros que pertenecemos individualmente unos a otros. (Romanos 12:4, 5.)
¡Qué! ¿No saben que el cuerpo que ustedes son es [el] templo del espíritu santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios? Además, no se pertenecen a sí mismos, porque fueron comprados por precio. Sin falta, glorifiquen a Dios en el cuerpo que son ustedes. (1 Corintios 6:19, 20.)
Pues bien, ustedes son el cuerpo de Ungido, y miembros individualmente. (1 Corintios 12:27.)
Él también sujetó todas las cosas debajo de sus pies, y lo hizo cabeza sobre todas las cosas en cuanto a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos. (Efesios 1:22, 23.)
En realidad, se trata de un "cuerpo" que está desarrollándose progresivamente hasta el tiempo señalado. Con la ayuda de la instrucción divina expresada de muchas maneras, este "cuerpo" va ‘reajustándose’ hasta alcanzar la madurez plena. Cuando ese tiempo llegue, tendremos finalmente al Hijo del hombre, un "hombre hecho, a la medida de estatura que pertenece a la plenitud del Ungido":
Y dio algunos como apóstoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros, con miras al reajuste de los santos, para obra ministerial, para la edificación del cuerpo del Ungido, hasta que todos logremos alcanzar la unidad en la fe y en el conocimiento exacto del Hijo de Dios, a un hombre hecho, a la medida de estatura que pertenece a la plenitud del Ungido; a fin de que ya no seamos pequeñuelos, aventados como por olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza por medio de las tretas de los hombres, por medio de astucia en tramar el error. Antes bien, hablando la verdad, por el amor crezcamos en todas las cosas en aquel que es la cabeza, Ungido. De él todo el cuerpo, por estar unido armoniosamente y hacérsele cooperar mediante toda coyuntura que da lo que se necesita, conforme al funcionamiento de cada miembro respectivo en la medida debida, contribuye al crecimiento del cuerpo para la edificación de sí mismo en amor. (Efesios 4:11-16.)
En una etapa siguiente, este "Hijo del hombre", compuesto por Jesús y sus escogidos, también tendría que llegar a tener "hijos" humanos para la gloria de Jehovah. Al lograrse este objetivo, toda la humanidad restaurada volvería a gozar de la paternidad directa de Jehovah:
Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos. (1 Corintios 15:28.)
La humanidad había sido diseñada para vivir en la Tierra y hacer de este lugar un hermoso santuario que honrase el nombre del Creador. Puesto que los primeros padres humanos habían fallado en cuanto a obedecer a quien les dio la vida, Jesús fue enviado para seleccionar a un conjunto unificado de personas que obrarían como su "ayudante" para restaurar la vida de la humanidad. Estos humanos tendrían que abandonar su naturaleza terrestre y adquirir una nueva, una celestial, la cual les permitiría acompañar a su Amo en la impartición de la vida.
Ahora bien, este grupo de personas sería en realidad una minoría comparada con los miles de millones de humanos que habitarían el planeta, así que la selección de estos tendría que provenir solamente del Creador. Solo él conoce la norma para determinar quiénes serán sus "hijos", y él sabe cómo llamarlos. Se trata de una relación única y especial, de la cual la Biblia se expresa de este modo a través de Jesús Ungido:
"’El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones: Al que venza, le daré del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y, sobre la piedrecita, un nombre nuevo escrito que nadie conoce salvo el que lo recibe’. (Revelación 2:17.)
Y para que éstos adquieran una vida celestial, primero tienen que morir… Todos sin excepción. Algunos morirían de manera natural, mientras que otros morirían como mártires cristianos. Los últimos en morir, al tiempo de la venida de Jesús, serían "cambiados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos" directamente hacia el Reino celestial, como si fueran ‘transferidos’ de este mundo:
Sin embargo, esto digo, hermanos: que carne y sangre no pueden heredar el Reino del Dios, ni tampoco la corrupción hereda la incorrupción. ¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos [en la muerte], pero todos seremos cambiados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán levantados incorruptibles, y nosotros seremos cambiados. Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad. (1 Corintios 15:50-53.)
Estas palabras las escribió el apóstol Pablo, uno seleccionado por Jesús para participar de este privilegio. En verdad, él y otros más escribieron muchísimo sobre esta nueva relación especial que Jehovah había hecho posible mediante la resurrección de Jesús Ungido. Se le anima a usted a leer todas estas cartas que están en la Biblia. Entre tantas cosas escritas, se dijo:
Por consiguiente, estimo que los sufrimientos de la época presente no son de ninguna importancia en comparación con la gloria que va a ser revelada en nosotros. (Romanos 8:18.)
¿O no saben ustedes que los santos juzgarán al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por ustedes, ¿son ustedes incapaces de juzgar asuntos de ínfima importancia? ¿No saben que juzgaremos a ángeles? Entonces, ¿por qué no los asuntos de esta vida? (1 Corintios 6:2, 3.)
Esta [bondad inmerecida] él la hizo abundar para con nosotros en toda sabiduría y buen sentido, por cuanto nos dio a conocer el secreto sagrado de su voluntad. Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo para una administración al límite cabal de los tiempos señalados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Ungido, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra. [Sí,] en él, en unión con el cual a nosotros también se nos asignó como herederos, por cuanto fuimos predeterminados según el propósito de aquel que opera todas las cosas conforme a la manera como su voluntad aconseja, para que sirviéramos para la alabanza de su gloria, nosotros los que hemos sido los primeros en esperar en el Ungido. […] Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, nos vivificó junto con el Ungido, aun cuando estábamos muertos en ofensas —por bondad inmerecida han sido salvados ustedes— y nos levantó juntos y nos sentó juntos en los lugares celestiales en unión con Ungido Jesús, a fin de que en los sistemas de cosas venideros se demostraran las riquezas sobrepujantes de su bondad inmerecida en su benevolencia para con nosotros en unión con Ungido Jesús. (Efesios 1:8-12; 2:4-7.)
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Ungido, porque, según su gran misericordia, nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesús Ungido de entre los muertos, a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes, que están resguardados por el poder de Dios mediante la fe para una salvación [que está] lista para ser revelada en el último período. (1 Pedro 1:3-5.)
Estos cristianos escogidos son calificados anticipadamente como "santos", porque se encuentran en un proceso de separación para el cumplimiento del propósito de Jehovah. En la lectura de las cartas de los apóstoles verá también con frecuencia la expresión "en unión con Ungido", o literalmente "en Ungido". No se trata de una expresión redundante o repetitiva, sino que tiene que ver con la estrecha unidad del Mesías y su "esposa" celestial en perspectiva. Tiene que haber unidad de propósito.
Ahora bien, lo más probable es que usted haya oído por parte de muchos religiosos que la esperanza de todos los buenos es la de ir a los cielos para estar con Dios y los ángeles. Bueno, una gran verdad que tendrá que asimilar a partir de ahora es que la esperanza celestial fue inaugurada con la resurrección de Jesús, siendo los primeros en recibir esta perspectiva sus apóstoles y demás seguidores.
Otra verdad que tiene que saber es que este no es un privilegio dado a todos los seres humanos. De hecho, todos los siervos de Jehovah del pasado, desde Abel hasta Juan el Bautista, aun cuando fueron personas muy buenas desde el punto de vista de Jehovah, no tuvieron esta esperanza. Por eso dice la Biblia:
En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él. Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres, y los que se adelantan con ardor se asen de él. (Mateo 11:11, 12.)
Desde siempre, la verdadera esperanza de la humanidad ha sido el alcanzar la restauración hacia el estado original que tuvo Adán, para así poder vivir para siempre en la Tierra. Lo que Jesús inauguró fue algo nuevo, y es por ello que resultaba difícil para sus oyentes entender esto en sus días. Se trataba de una "nueva creación", la "adopción" de nuevos hijos, ideas que nunca antes el hombre había tenido la ocasión de percibir (2 Corintios 5:17; Romanos 8:15). Pero los seguidores de Jesús sí lo comprenderían plenamente.
En respuesta, Jesús le dijo: "Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el Reino del Dios". Nicodemo le dijo: "¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer, ¿verdad?". Jesús contestó: "Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el Reino del Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es, y lo que ha nacido del espíritu, espíritu es. No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu". (Juan 3:3-8.)
Ahora bien, el que sus seguidores fuesen invitados a esta esperanza no significó que a partir de entonces la totalidad de los cristianos tendría este privilegio. Es cierto que hoy casi todas las iglesias de la cristiandad creen que así será, pero esto se debió a que por unos 90 años desde los días del ministerio de Jesús ésa fue la única esperanza que se daba a conocer a todo nuevo discípulo de Jesús. Lo que es más, de modo directo, las cartas bíblicas cristianas están dirigidas especialmente a esta clase de cristianos: los "escogidos de Dios, santos y amados" (Colosenses 3:12). Lo que ocurrió fue que al llegar el período de oscuridad sobre el cristianismo y éste se alejó de la verdad finalmente dejando de efectuar la obra de Jesús, falsos maestros que todavía retenían la idea de la perspectiva celestial llegaron a rechazar la esperanza general de la humanidad y la llegaron a considerar absurda. Hoy, todo aquel que nace en el seno de las iglesias tradicionales solamente oye sobre la esperanza celestial, aunque sin entender cuál es el propósito de ésta. Se ha ocultado de la mente del mundo que el propósito de esta esperanza era reunir una congregación de gobernantes que restaurará la perfección original de la humanidad entera.
Desde Adán hasta los días de Jesús, miles de millones de humanos han muerto, sea en estado de justicia o injusticia. Muchos de éstos volverán a vivir y se beneficiarán del gobierno de la congregación que conformará la Esposa del Cordero. Las bendiciones que fluirán desde su gobernación lograrán "la curación de las naciones":
Y vino uno de los siete ángeles que tenían los siete tazones que estaban llenos de las siete últimas plagas, y habló conmigo y dijo: "Ven acá, te mostraré a la novia, la esposa del Cordero". De modo que me llevó en [el poder del] espíritu a una montaña grande y encumbrada, y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios, […] Y él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero, por en medio de su camino ancho. Y de este lado del río, y de aquel lado, [había] árboles de vida que producían doce cosechas de fruto, y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles [eran] para la curación de las naciones. (Revelación 21:9, 10; 22:1, 2.)
Es cierto que este grupo gubernamental y sacerdotal estará compuesto por varias personas, hasta el grado de ser comparados como una "ciudad", pero, en realidad, comparados con toda la humanidad, conformarán solo un "rebañito". Por eso es que a ellos les dijo Jesús: "No teman, rebañito, porque su Padre ha aprobado darles el reino" (Lucas 12:32).
¿De cuántos miembros estará compuesto este grupo? Para conocer, la respuesta, debemos acudir solamente a la Palabra misma de Jehovah. En el siguiente capítulo examinaremos más detalles sobre este asunto.
Esta información ya está colocada en el sitio oficial.
Excelente Emmanuel..
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